29 may. 2014

Ocaso

Llega el ocaso vestido de rojo, te marchas.

Mis manos se entibian espernado la noche

soñanado dormirme en tu regazo, hago un derroche

de fantasías de azules estrellas, mis silentes compañeras

Mi amor va floreciendo como los trigales

Y en la blanca alborada  ansiosa espero tu voz amada

Y te entrego mi alma como la más pura ofrenda

Bañada de luz en mansa calma, vuelan mis sueños

Hasta tus sueños y los aprisionas en tu pecho adueñándote de ellos.

Beatriz Favre

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