9 dic 2012

Poema XXl



Venias galopando la vida, llevando a cuestas
tantos años, de historias, encuentros y desencuentros,
 galopando en silencio, las noches vencía tu sueño,
ibas por esos caminos, pálidos, de la vida,
con mustias sonrisas, mirabas el nuevo día,
con tu soledad y tu vida, encerrando en tus puños
sueños de noches interminables, emborrachándote de luna,
esperando el nuevo día, galopando la vida, construías
en tu mundo, una isla, donde vivías, viendo la herida
abierta en el cielo, que dejaba el sol, al desplomarse vencido
en otra tarde que termina, y galopabas la vida, galopabas,
ganándole batallas, a la soledad, y a las  nostalgias, a los
besos olvidados que enmudecían tus labios, ternuras infinitas
que fuiste acumulando, susurrando  palabras, a tu corazón,
con aromas de otoño, palpitando tu destino….
Bastó entonces, un “buenos días”, “una sonrisa”, “una poesía,”
para que tus manos se abrieran, y volaran a mi, esos sueños
que dejaron de ser quimeras, y en mi alma florecieran.
Saliste de tu isla, y te apoderaste de mi vida, tu corazón al amor, lo desbocó, y estaba con vida, latiendo en medio de los dos, tu vida y la mía dejaron de ser utopías, fluyendo este amor, atemporal, desplegamos las alas, guiaste mis pasos,
proyectando ese camino, confiando en vos, creyendo en mi,
y, en esta luz que es nuestro presente, como faro que alumbra el mañana
ese futuro de anhelos de amor eterno, que se consolidó
a la distancia, le dimos forma, le dimos tiempo, pausa y sosiego, para que perdure , haciendo realidad esos sueños.
La vida nos espera, con nuevas ilusiones, sin distancias, sin nostalgias, con regresos sin despedidas, con torrentes de caricias nuevas, con ternuras compartidas, con racimos de sonrisas, amaneceres blancos  en que nos miremos a los ojos, en silencio, apretando esa mirada, callando las palabras, las manos entrelazadas, el fuego en el alma.
 La vida de los dos., la que soñamos, la que alimentamos, porque nos amamos.
Del libro “Nuestro amor es poesía” Imaginante EditorialISBN 978-987-1897-11-7

7 dic 2012

Hasta que volvamos a vernos



Duele saberte lejos aunque me lleves en tus adentros, aunque en silencio grite que te extraño y pretendo descubrirte en mis recuerdos, añorando los besos que murieron agobiados aquella noche quedando atrapada en tus brazos, como amantes clandestinos, un profundo suspiro le arranco a  mi alma prometiendo volver, me marcho herida de distancia, confundida de cercanías  fugaces, me falta valor para mostrarte mis lágrimas, una sonrisa mustia apenas asoma en mi cara, y me marcho, siento que te pierdo cuando me desprendo de tus brazos e intento de nuevo otro encuentro, y volver es  un sueño que me consume por dentro y fuera, quedando en el aire, en las sombras de la noche una promesa de “no más despedidas” y el amor me recuerda que hay piedras en el camino, que guarde en secreto los sueños para que me recuerden, que  amarte es para siempre y te regalo en la distancia estas letras, que te acompañen, hasta mi regreso, y sueñes en mi cuerpo las caricias que nos debemos, los besos adormecidos, aunque en nuestros labios su sabor no perdieron, embriagada de tu perfume, te recuerdo desde lejos....Hasta que volvamos a vernos.
Autora Beatriz Favre