5 jun 2013

Dedicado a Mario Vazquez Burón



La vida te ha dotado del don maravilloso de arrancarle melodías celestiales a las teclas de un piano, añorando de lejos unos ojos que te embrujaron por amor, cruzaste los mares hasta anclar seguro en el puerto de su corazón, donde anida el verdadero amor.
Hoy son más que dos, son poesía y melodía que caminan juntos por la vida, quedando lejos la nostalgia de un amor a distancia
beatriz



Mientras espero....



Mientras los días pasan, voy simulando que la distancia no existe y puedo convertirme en ese rayo de sol que alumbra tu ventana, mientras espero cada mañana tenerte conmigo, convierto la ausencia en cercanía vivo acoplada a tu destino, quiero ser  ese deseo infinito  que desees tenerme contigo con la certeza que me necesitas como te necesito amor mío, el tiempo de la espera  para permanecer unidos, nos va desgastando y el tiempo perdido debemos recuperarlo cada minuto por cada día no compartido…Ya no soñemos con un mañana vivamos hoy lo que tanto quisimos, afrontemos los retos del destino con la convicción que por alguna razón se cruzaron nuestras vidas, fuimos un amor prohibido que logró la libertad  para vivirlo, hasta que el tiempo de vida expire. Tu destino y el mío van unidos desde el alma, perpetuando un amor que fue concebido por Dios para seguir juntos hasta el final del camino.
 
Autora Beatriz Favre

Te necesito



Necesito que tus manos me sostengan para arrancarme los miedos que me quitan la posibilidad de seguir creyendo.
Necesito que recorras  mis adentros donde se ocultan los temores de perderte cuando no te veo y pasa el tiempo y tu ternura se extravía en el día a día y el reloj de la vida te lleva lejos de mí.
Necesito que esta angustia que me cierra el pecho y mi garganta anuda, mis palabras anulan, la conviertas en sonrisas y no en lágrimas que nublan mis ojos, abren heridas de ausencias, donde ocultas los secretos de tu mundo, un mundo al que no pertenezco, que proteges con  tus  silencios donde me está prohibido llegar y no lo  comprendo .
Necesito quererte hasta que sientas que te quiero que entiendas que la distancia duele, como esquirlas que se clavan por todo el cuerpo.
 Necesito  de  tu abrazo, que me cubras de caricias, entibies mi cuerpo del frío helado del silencio, es todo lo que anhelo, es todo lo que quiero, que sin ti no soy nada, existiendo voy por la vida encerrada en una soledad, que se ha instalado en mi, desde el alba hasta que termina el día.
Necesito que con tus palabras me quites la desazón de vivir alejada de todo. Que abras tu corazón sin miedo ante mí, antes que lo que fue hasta hoy se convierta en nada entre los dos, que no se vuelva un recuerdo que fue bello y el libro de nuestro amor terminó antes de empezar a vivir lo mejor.
Autora Beatriz Favre

3 jun 2013

Mujer invisible



Hace tiempo que estoy pensando que me he vuelto invisible a los ojos de todos.

Si, amanece y ya comienza mi día, y se amotinan recuerdos de otras mañanas llenas de bullicios, los chicos apurados corriendo para ir al colegio, mis acotados tiempos para dejar todo listo y marcharme al trabajo, bullicio en las calles, hablando todo le día con gente desconocida hasta que llegaba la hora de volver a casa, rendida pero feliz de la tarea cumplida, era la vida que elegí y la disfrutaba más allá del cansancio, más allá de los compromisos, más allá de todo…

Llegar al hogar y otra etapa del día, me esperaban ansiosos para hacer la tarea, contar las cosas de la escuela, recortar figuritas, buscar palabras en diccionarios, la cena, el baño antes de dormir revoloteando a mi alrededor  y….el silencio a media noche. Ansiaba esa paz, para insuflarme fuerzas para mañana.

Yo les di alas para que vuelen alto, tan alto como puedan, que construyan su futuro donde sea, porque nacieron libes, libres como el viento y allá se fueron…

Ahora mis días son tan diferentes, me saludan las paredes, esas que en la oscuridad de la noche son como fantasmas y cierro fuertemente los ojos, para no verlas, todo es silencio, de pronto me doy cuenta que en todo el día ni una sola palabra salió de mi boca, nadie se acordó de mí hoy, ni ayer, tiempo hace que nadie sabe si estoy o qué…

Por eso pienso que me he vuelto invisible.

Mis manos ya no están tibias como antes, mis ojos no brillan y la sonrisa se va  borrando un poco más cada día, me pregunto…dónde está la mujer aquella, soñadora, que se embelezaba con el alba y soñaba con su amor a distancia en cada ocaso, dónde está, la ilusión de ser dueña de una estrella azul que un día me regalaron, dónde las fuerzas para no caer en la tristeza, dónde el amor?

Ése que me detuvo el corazón un día, no recuerdo cuando, pero fue tan inesperado  tan tibio, tan maravilloso y humano que llenó todo mi mundo de sueños y me miraba en el espejo de la vida y era la más bella de las mujeres, la que feliz reía, porque el amor me había encontrado, y me enamoré, y amé, amé como nunca antes.

Quizás sean esos tramos de la vida que no los había planificado y hoy me muestran que todo tiene su tiempo y espacio y que cuando llegas a tu casa y el silencio te espera, la soledad es tu compañera constante, que no tienes quien te abrace, que te refugias en la música para sentirte acompañada, que tal vez un poema te inspire el amor  de lejos…. Aunque reniegue indefectiblemente unas lágrimas tibias corren por mis mejillas incontenibles, lágrimas de mujer enamorada de imposible amor a distancia.

Creo que sí, me he vuelto invisible, y quizás mejor así.

 La vida seguirá como si nada,  de mí queda un recuerdo una anécdota, un libro, un poema, una foto, el agradecimiento de una mujer que dio todo lo mejor que tenía solo para vivir hoy invisible a los ojos de los demás, en esta instancia de la vida, cuando entre el alba y el ocaso no tengo nada, apenas alguna esperanza.

Quizás vuelva una noche cualquiera inspirada en un poema de amor, de un amor a distancia que le dio a mi vida mil razones para creer que el amor existe aunque me haya vuelto invisible, pero enamorada .


Autora Beatriz Favre

2 jun 2013

Cuando tu ausencia

Cuando tu ausencia sea solo un recuerdo, de malgastados días de desencuentros
cuando vuelva y en tu aura me envuelvas, me sostengas en el hueco de tu pecho, cuando la soledad sea una sombra nada más, se hará un lazo de amor perpetuo entre tu alma y la mía, ya no habrá lágrimas de despedidas ni eternos días de silencios.
Porque aprendimos a amarnos matando el tiempo de añorarnos, todo será diferente cuando volvamos a encontrarnos.
Olvidaremos los miedos que alguna vez lágrimas silenciosas nos ahogaron en aquel andén, soltabas mi mano y abrazabas mi alma para no desfallecer…
Me quedaba en tu abrazo seducida en tu aroma, en tu boca bebía el vino embriagador de tus besos y en tus ojos buenos hundía mi mirada para que seas mi faro que alumbre mi camino de regreso, ya no necesitaremos amordazar la tristeza , el ayer serán solo recuerdos de cómo construimos este amor eterno, perpetuo, abrazaremos el mañana como el sol abraza el alba.
 
Autora Beatriz Favre